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Aerie Cerviell

Mensaje por Aerie Cerviell el Vie Ago 09, 2013 7:48 am


Aerie Cerviell



01/01/1910


24 Años


Perdición


Enfermera


Mujer


Heterosexual




Apodo otorgado por los príncipes.


Datos físicos

↘DESCRIPCIÓN FÍSICA:

Aerie es una mujer de cautivadora belleza. Su cabello dorado como el sol enmarca unos rasgos finos y delicados esculpidos en su piel clara. Lleva el cabello en una corta melena que apenas lega a sus hombros.

Si bien en sus ojos de iris rojizo pueden apreciarse los signos del cansancio, lejos de nublar su hermosura la tornan más humana y otorgan cierto halo de misterio.

A pesar de su profesión jamá le gustó vestir uno de esos uniformes de enfermera. Son incómodos y poco prácticos. En su lugar suele usar ropa cómoda que muchos considerarían más de hombre que de dama. Unos pantalones de cuero resistentes con correas y sujecciones donde podría almacenar multitud de utensilios y una blusa sencilla son su elección predilecta.

Sin embargo cuando la ocasión lo requiere es capaz de engalanarse como cualquier dama de la época, eligiendo bellos vestidos con amplios vuelos y maquillando su rostro, lo que no hace en ninguna otra ocasión. Lo que mantienen en común sus ropas de gala es su color: El rojo. En realidad le encanta esto, y si normalmente no viste más como una doncella es para su comodidad en el desempeño de sus tareas.

Altura: 1,64 m
Peso: 54 Kg
Cabello: Dorado
Ojos: Rojos


Datos psicológicos

↘DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA:

Aerie posee un carácter gentil y empático. Todo lo hace de un modo suave, cortés y con dulzura. De hecho su propia experiencia le dice que es muy importante en la recuperación de un enfermo que se sienta cómodo, que esté tan feliz como pueda. Pero en contrapartida se muestra demasiado pasiva en sus relaciones. Por norma general dejaría que quienes la rodean se saliesen con la suya para evitar discusiones o refriegas, permitiendo que aplasten sus propias opiniones. Tan solo en casos muy graves está dispuesta a defender su posición, si ve que con ello salvará una vida o algo de similar importancia.

Hasta ahí podría decirse que es una mujer "normal". Pero en ella se esconde también un lado terriblemente oscuro. Debido a su pasado, y sin que siquiera ella sepa por qué, cuando sus relaciones con los hombres toman un cáriz más íntimo su corazón se ensombrece. Su expresión desaparece, cambia hasta convertirse en una máscara de desdén y reproche. Sus ojos se ensombrecen y relucen con la mirada de un asesino, incluso su cabello cae hacia su cara dándole un semblante terrible. Será entonces cuando luche, incluso hasta la muerte, para "protegerse" a sí misma. Normalmente no suele herir, tan solo esgrime hirientes frases con una fría voz que parece provenir de otra persona.

Y es que podría decirse que su psique quedó fragmentada. Por un lado la cálida y dulce Aerie, la encarnación de un ángel. Noble, atenta, amable... por otro la niña destrozada para quien todo y todos es un potencial peligro a eliminar. En muy raras ocasiones, al verse sobrepasada por el peligro, dejará ir su conciencia para que "la joven Aerie" tome su relevo, volviéndose terriblemento mordaz, hiriente y potencialmente peligrosa.

Por último, en ocasiones imágenes de las partes más crudas de su pasado asaltan su mente en sueños. Aunque al despertar sea tan incapaz de recordar estos sueños como su propia infancia éstos dejarán un matiz triste y melancólico así como la sombra del miedo en su corazón durante algún tiempo.

↘GUSTOS Y AFICIONES:

Adora todo lo relacionado con la medicina. Es su pasión. El arte de sanar al afligido en el más inocente sentido es lo que la mueve a seguir adelante. Aparte de eso le gustan los días tranquilos, con una ligera brisa y disfrutar de una lectura ligera acompañada de un buen café con croissants dulces.

Podría decirse que tiene unos gustos sencillos. También es aficionada al canto y aunque no está demasiado entrenada tiene una melodiosa voz que suple su poco conocimiento vocal. En cuanto a colores adora el rojo seguidos por el blanco y el negro. Por supuesto adora a los niños.

↘ODIOS Y DISGUSTOS:

No soporta que la toque alguien a quien apenas conoce, mucho menos sin que ella sepa que le iban a rozar y muchísimo menos si esa persona es un hombre. Le desagrada la gente informal o maleducada.

↘MIEDOS Y FOBIAS:

Tiene verdadero pánico a intimar con un hombre. Así como le causa desasosiego estar en soledad con un caballero, mucho más si está oscuro y él se propasa... También teme quedarse sola en la oscuridad.


Historia

↘Biografía::

Desperté rodeada de luz, una luz cegadora que dañaba la vista. Apenas podía abrir los ojos. Cuando al fín pude recuperar plenamente la consciencia y ver mi estado fue aún peor. Me encontraba en alguna clase de hospital y por más que tratara de recordar algo me resultaba imposible, tan solo tenía la terrible sensación de haber perdido algo importante... algo tremendamente importante para mí. ¿Quién era? ¿Por qué estaba allí? Eran preguntas que se agolpaban en mi cabeza y para las que no tenía una respuesta. Sin pasado. Sin futuro. Tan solo me quedaba ese blanco presente de hombres y mujeres de blanco pasando de largo enmarcado con olor a desinfectante.

Poco a poco mi miedo fue reemplazado con aceptación. Al fin y al cabo no debía preocuparme por algo que no podía cambiar. No sabía por qué estaba herida pero dejó de interesarme. De entre todas las personas que acudían a cambiar sueros y reponer útiles, tomar temperatura y lavar vendajes, había una que destacó entre todas. El doctor Cerviell.

El siempre se mostró afable, cariñoso, comprensivo. Siempre estaba dispuesto a arrancar una sonrisa a la niña que yacía postrada en aquella cama de hospital. Creo que era el único que comprendía que un niño no solo necesita cuidados físicos. Necesita ver que la gente a su alrededor se preocupa por él, que se pondrá bien... necesita afecto.

A algunos extrañó que tras mi recuperación el doctor deciese adoptarme. Para mí fue, sin embargo, el desarrollo más lógico de los acontecimientos. En mi mente no podía ocurrir de otro modo. No recordaba tener ningún padre, pero estaba segura de que o podría haberlo superado en ningún aspecto. Se podría decir que fui una niña feliz. Es cierto que vivíamos los dos solos y que el doctor debía trabajar la mayor parte del tiempo. Además no podía permitirse contratar a alguien que cuidase de mí. Pero eso no importó, él siempre me dijo que era una niña fuerte y que podría cuidar de mí misma. Así fue.

Me encargaba de mantener la casa y preparar comidas, como sabría más adelante el doctor había enviudado bastante joven y nunca se había vuelto a casar. Al parecer su esposa murió junto con su hijo en lo que determinaron "Complicaciones lógicas del parto". Pero por aquel entonces yo no me preocupaba de esas cosas. Rememorando los viejos momentos creo que me usaba como la sustituta de su hijo. Según mis cálculos habría tenido aproximadamente mi edad de haber estado vivo. Pero no lo culpo, cada quien ha de buscar el modo de calmar su propio corazón, y si yo era la medicina de mi padre adoptivo me alegro de haberle podido ayudar.

Siempre que podía se ocupaba personalmente de mi educación. Cada día me instruía más en el arte de la medicina y en cuanto tuve una edad apropiada comencé a acompañarlo en sus jornadas de trabajo, ayudando en cuanto me pedía. Siempre me decía que era la mejor enfermera que nunca había tenido. Cómo añoro esos momentos...

Pero todo debe llegar finalmente a su fin. El mio vendría de la mano de un hombre, Christian. Era inevitable que alguien acabase enamorándose de la joven y bella hijastra del doctor Cerviell. Pero no es lo que pensáis, él no era ni mucho menos alguien violento que quisiese hacerme daño, jamás se propasó conmigo ni me dedicó una sola palabra que no estuviese cargada de amabilidad y amor. Él me amaba de verdad, creo que fue y será la única persona capaz de amar de ese modo. Aún así trojo para mí la desgracia. Nuestra amistad se convertiría en un casto coqueteo y éste derivaría en largos paseos a la luz del atardecer, cenas caras en los restaurantes más prestigiosos de París, largas noches de teatro y ópera... Surgió cómo en las novelas románticas que tanto había devorado en aquella época. Bañados a la luz de la luna, con la bella ciudad de las luces de fondo contemplando el Sena. Su rostro se aproximó al mío buscando mis labios, del mismo modo que yo busqué los suyos. Sentí su suave rostro, siempre impecablemente afeitado, contra el mío, sus brazos me rodearon con amor, con dulzura... pero entonces se rompió algo dentro de mí. ¡Me sentí atrapada! ¡Presa! El amor tornó en miedo, de pronto su imágen se tornó completamente desconocida, ajena. Debió notarlo porque rápidamente se apartó de mí, me habló pero yo no era capaz de escucharle. Su voz sonaba tan lejana... tan extraña. Veía sombras doquiera que mirase, mis ojos desmesuradamente abiertos pasaban de un lugar a otro. Me sujetó. Gritaba... ¡Me gritaba! Aunque en realidad estaba tan asustado y preocupado como yo. Me quede literalmente paralizada por el terror. Y entonces respondí. De un violento empujón, haciendo gala de una fuerza que yo misma desconocía lo empujé al río. El agua le golpeó... y yo tan solo pude correr, huir.

Lo encontraron a la mañana siguiente. Por fortuna estaba vivo. Lloré tanto, de alegría porque había sobrevivido, de miedo por ser la culpable, de impotencia... se mezclaban tantos sentimientos en mi interior. Sin embargo me defendió. No e me ocurre otra explicación, pues la policía jamás me interrogó, todo el mundo creía que él cayó después de haberme dejado en casa. ¿Cómo iban a creer tal cosa si él mismo no había narrado esa historia? Pero yo sabía que era mentira, ¡Lo sabía!

Intentó volver a hablarme después de lo acaecido, trató de buscarme en casa, pero yo no quería verlo. Tan solo recordar la escena hacía que mi corazón se estremeciese, ¿Por qué? No podía soportarlo. Nadie entendía mi forma de actuar, ¿Cómo habrían de hacerlo? Ni yo misma comprendía... aún así mi padre, el doctor Cerviell jamás me cuestionó. Había sido el único apoyo que había tenido siempre pero ahora debía dejarlo. Debía forjar una nueva vida. Olvidar lo ocurrido... encontrar un empleo en algún lugar y olvidar... olvidar hasta ser capaz de perdonarme a mí misma, de descubrir el por qué. De saber la verdad.

El Pasado:

Aerie era una chica hermosa. Se dice en ocasiones que la gente bella está destinada a sufrir a causa de su propia gracia, y para ella ésta sería una verdad. En cuanto sus formas de mujer comenzaran a asomar por entre sus inocentes vestidos su vida cambiaría. No hay justificación, nunca la habrá. Su padre, quién se suponía debía cuidar de ella quedó "prendado" por la belleza de su propia hija. Finalmente robó por siempre su infancia y su inocencia.

Durante meses la chica sufrió continuamente a manos de su progenitor sin que nadie sospechase lo que ocurría. Durante meses su caracter tornó agrio, cruel. A pesar de ello nadie sospechó o quizá no se atrevieron a encarar a quien provocaba ese efecto en la muchacha. Aerie debía acabar por sí misma con el dolor. No acudiría un príncipe azul en su rescate. Sabía que eso era imposible.

Una noche ejecutó su plan. Durante el ataque de su padre clavó una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... el cuchillo que había tomado de la cocina quedó cubierto de piel y vísceras hasta que clavarlo era imposible, su blanco camisón se tiñó por completo con la sangre de quien la engendrara. El hombre reducido a una masa humana antes siquiera de que pensase en lo que había ocurrido. Pero los gritos de ambos despertaron a todo el mundo.

Sumida en su frenesí la niña hubo de ser reducida. Pero todo salió a la luz. Todos pudieron comprovar con qué monstruo había vivido la joven, todos trataron de acallar su culpa diciéndose que era imposible haberlo sabido, era imposible que nadie sospechase aquello... La chica se sumió en un profundo sueño y al amparo del olvido ahogaría sus penas, su dolor, todo. Todo quedaría pronto olvidado, cubierto por la espesa niebla del tiempo.

La chica fue trasportada hasta París, dónde sería tratada en un hospital de las heridas ocasionadas durante la contienda y más tarde se trataría de ingresarla en un orfanato. Pero antes de que eso ocurriese el doctor Cerviell ya había decidido que la cuidaría con el verdadero amor que se le había negado. Conociendo su historia fue el único que intuyó lo que había ocurrido con Christian. Se encargó de relatarle la historia de la chica en cuanto lo ingresaron tras su caída al Sena. Él comprendió, e incluso trató de volver a hablar con la mujer. Pero ella ya no podría volver a verle. EL miedo que había engendrado su corazón era muy superior al amor que pudiese albergar. El doctor sabía que no habría forma de que volviese a ser la misma allí, así que decidió ayudarla a empezar en otro lugar, un lugar donde la sombra de su pasado no pudiese sumir su futuro en las tinieblas.


PERTENENCIAS


-> Una gran manta de color verde "Por si debemos tapar los restos poco visibles de un desafortunado..."
-> Una maleta negra de cuero con correas para cerrarla en la que porta sus ropas
-> Varias mudas de ropa
-> Unos preciosos vestidos rojos
-> Una pequeña caja blanca de metal con cierres, asa y una cruz roja pintada encima, en su interior hay gasas, pinzas, tijeras y yodo
-> Una fotografía del doctor Cerviell para darle ánimo


Extras


Por supuesto Aerie sufre de amnesia y no recuerda para nada su vida anterior a la muerte de su verdadero padre. para ella su vida comienza al ser acogida por el doctor Cerviell. Ni tan siquiera su nombre es el que le otorgaron, sino el de la difunta esposa del doctor.

Al contrario que ella el doctor Cerviell sí conocía su pasado, pero nunca estuvo dispuesto a revelárselo a la mujer.


Personaje Original

↘NOMBRE ORIGINAL DEL PJ: Manah

↘LUGAR DE DONDE LO SACASTE: Drakengard 1 y 2 (PS2)

Creación de AlbaTHG97para SC/a>

Re: Aerie Cerviell

Mensaje por The Orphanage el Mar Oct 22, 2013 7:49 pm


† - † - † - †

¿Recuerdas las historias de Terror y monstruos que nos contaban de niños?
Te tengo dos malas noticias...
La infancia ya ha acabado y los Monstruos no se han ido...

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